14-02-17

REFLEXIONES SOBRE EL DÍA DE SAN VALENTÍN.

La Comisión de Igualdad ha realizado este comunicado con motivo del día de S. Valentín, con el que se pretende desmontar los mitos asociados al significado de este día y que permita reflexiones al respecto.

El 14 de febrero se celebra el día de S. Valentín y desde la Comisión de Igualdad del Colegio oficial de psicología de Bizkaia (COPB) nos ha parecido oportuno hacer una reflexión sobre esta celebración del amor en la que se promueve un tipo de amor que de forma encubierta naturaliza y legitima la desigualdad.
En nuestro país el día de S. Valentín se celebra el 14 de febrero y se identifica con el día de los enamorados, en otros países la celebración se amplía al amor en general y a la amistad. Nos gusta mucho más esta opción porque extiende el amor más allá del vínculo afectivo entre un hombre y una mujer, sacando a la luz que el amor, o lo que es lo mismo, la necesidad de establecer conexiones emocionales con otras personas, desde el cuidado y el respeto, es un impulso básico y necesario para que exista la vida. Desde la perspectiva del apego se sabe que venimos diseñados con un impulso básico que nos lleva a establecer conexiones emocionales con las figuras del entorno en que se nace, sin esta conexión la vida humana no es posible.
Esta necesidad de contactar emocionalmente se mantiene viva a lo largo de la vida y está en la base de la organización social y del impulso a mantener relaciones de pareja. El amor es el fruto de la conexión emocional sintónica entre personas. Para que podamos hablar de amor saludable, tenemos que hablar de relaciones en las que existe un apoyo y reconocimiento mutuo. Esto no es posible más que en el seno de relaciones igualitarias en las que las necesidades de cada miembro de la pareja son reconocidas por el otro miembro. Y este modelo no es el que se impulsa desde la cultura neoliberal. El dominio y la sumisión se presentan como modelos a seguir en las relaciones afectivas y sexuales.
En la sociedad patriarcal y neoliberal el amor se ha distorsionado, el amor en cuanto sinónimo de cuidado y respeto entre personas, se ha atribuido mayoritariamente a una parte de la humanidad a las mujeres. A ellas se les han encargado de las tareas que tienen que ver con el cuidado de la familia, pareja, etc. Mientras que a los hombres se les ha asignado el papel de proveedores y defensores, pero no el del cuidado. En la base de la organización social en el núcleo de la conexión afectiva entre hombres y mujeres se inserta la desigualdad.
Para sostener esta organización social se han creado roles sociales y una serie de mitos, tabúes y rituales que justifican la organización social y dan forma a la vida a la subjetividad y a la manera en la que nos relacionamos y queremos. En nuestra sociedad existen una multiplicidad de mitos entorno al amor y se utiliza precisamente el día de S. Valentín para reforzar con el festejo el mito del amor romántico.
¿Por qué necesitamos reflexionar sobre los mitos del amor? Porque los mitos conforman nuestras emociones, opiniones y conductas. ¿Qué es un mito? Un conjunto de creencias que tratan de explicar un hecho que no es fácilmente comprensible. Estas creencias no son necesariamente verdaderas ni están validadas científicamente. De acuerdo con Robert Graves (1985) el mito es un instrumento de poder. Cumple dos funciones: dar respuestas a los enigmas de la vida y ocultar la violencia para justificar las desigualdades inherentes a la organización social patriarcal.
La cultura de la sociedad neoliberal y patriarcal se ha constituido apoyándose en estos estos mitos, “la ciencia” los ha incorporado y ha contribuido a reforzarlos al hacernos creer que las desigualdades
entre hombres y mujeres se deben a la biología y no a que son el producto de una organización social.
Es necesario desenmascarar la violencia subyacente en torno a los mitos del amor romántico y buscar otros ideales de amor más saludables. El 14 de febrero puede ser una fecha idónea para señalar que las creencias distorsionadas acerca del amor se relacionan con la presencia y el mantenimiento de la violencia en las relaciones de pareja (Borrajo, Guadix y Calvete, 2015). Estas creencias erróneas son asumidas y ampliamente aceptadas por la sociedad occidental y pueden explicarse mediante los mitos del amor romántico, los cuales son fomentados en fechas como ésta.
La base para entender dichos mitos puede encontrarse en la primera idea irracional enunciada por Ellis (2011), la que recoge la necesidad de afiliación y de apego adaptativa del ser humano: “es totalmente necesario para un adulto ser querido y aprobado por todas las personas significativas para él”. Yendo un poco más allá, se puede aludir a la idea distorsionada del amor romántico a través de los mitos maritales de Lazarus (2002), destacando el segundo mito, aceptado ampliamente por nuestra sociedad: “el amor romántico crea un buen matrimonio”.
Hemos de aclarar que el origen del que hoy día llamamos amor romántico se sitúa en el Romanticismo, movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como reacción contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo y el cual confiere prioridad a los sentimientos. El amor romántico es un constructo cultural y coyuntural convertido en la única, exclusiva y precaria forma de canalizar y expresar los sentimientos y la sexualidad en unas sociedades restrictivas en estos aspectos.
El amor romántico puede también definirse en términos como “el amor a primera vista” o “estar locamente enamorado”. Las canciones y las películas de amor, los medios de comunicación y la publicidad, ayudan e incitan el sueño de que el verdadero amor romántico puede ser logrado y mantenido. Sin embargo, más allá del conocido “primer flechazo”, las complejas emociones que el amor supone, requiere del paso del tiempo para su desarrollo y de una armonía compartida que debe proveer satisfacción y enriquecimiento mutuo. Además, un problema común es que los individuos cuya meta principal es amar y ser amados, tienden a descuidar el desarrollo de otros aspectos de sus vidas, lo que impide posteriormente una relación de pareja sana y equilibrada (Lazarus, 2002).
En cuanto a los mitos que tienen cabida dentro de este ideal de amor romántico pueden ser definidos como ficticios, absurdos, engañosos, irracionales e imposibles de cumplir (Ferrer, Bosch y Navarro (2010). Pascual (2016) clasifica dichos mitos románticos en cuatro grupos, incluyendo ejemplos textuales enfatizados por Ferrer et al. (2010):
Grupo 1: “El amor todo lo puede”. En este grupo se engloban mitos como la omnipotencia y el poder absoluto del amor (“el amor es ciego”, “el amor verdadero lo puede todo”), la ambivalencia-compatibilidad entre amor y maltrato (“se puede amar a alguien a quien se maltrata”, “se puede maltratar a alguien a quien se ama”), la normalización del conflicto, la creencia de que los polos opuestos se atraen y entienden mejor y la creencia de que el amor verdadero lo perdona y aguanta todo.
Grupo 2: “El amor verdadero es predestinado”. Este grupo recoge el mito de la “media naranja” (“en alguna parte hay alguien predestinado para cada persona”)y el de la complementariedad absoluta o el de la pareja perfecta, así como la creencia de que solo hay un amor verdadero en la vida y de que ese amor y la pasión son eternos (“la pasión intensa de los primeros tiempos de una relación debería durar siempre”).
Grupo 3: “El amor es lo más importante y requiere entrega total”. Comprende mitos como la falacia que convierte el amor en la referencia de la existencia de uno mismo y le atribuye la capacidad de dar la felicidad (“no se puede ser feliz sin tener una relación de pareja”), el mito del emparejamiento (“separarse o divorciarse es un fracaso”) o la creencia de la renuncia de la propia intimidad para poder amar.
Grupo 4: “El amor es posesión y exclusividad”. Aúna el mito de que los celos son positivos para el amor (“los celos son una prueba de amor”), el de la exclusividad total de la pareja o el del matrimonio (el matrimonio es la máxima expresión del amor”).
Algunas creencias también asociadas a los grupos anteriores son:
  • Lectura del pensamiento. La persona a la que amamos tiene que saber aquello que necesitamos, lo que pensamos y sentimos.
  • La fidelidad. La fidelidad como compromiso y lealtad irrompible hacia la persona que amo.
  • La perdurabilidad (o de la pasión eterna). La intensidad pasional percibida como fuente inagotable, permanente e inmutable.
  • El libre albedrío. El amor llega y es libre y no está influenciado por valores sociales, biológicos o culturales ajenos a nuestra voluntad.
Los y las jóvenes se ven más influenciados por los mitos y las ideas distorsionadas acerca del amor ya que éstos están especialmente aceptados en este grupo de edad, siendo dichos mitos una fuente importante de aparición de relaciones de abuso en este colectivo. Así, un 30% de los-as jóvenes españoles está de acuerdo con el mito de que “existe la pareja perfecta”, un 70% afirma creer que “el amor es capaz de conquistar todo” y un 80% posee creencias distorsionadas acerca del amor mediante otros mitos como “los celos son un signo de amor” (Borrajo et al., 2015). Las mujeres presentan mayores niveles de creencias distorsionadas en el ámbito sexual, lo que estaría relacionado con un mayor abuso por parte de sus parejas (Borrajo et al., 2015).
Entendemos por tanto que los mitos que se relacionan con San Valentín tienen una base amplia que engloba aspectos como: la sociedad del consumo, la iglesia, el amor romántico, el neoliberalismo, etc. En esta base destacaríamos dos pilares fundamentales como ejes motores de un “feliz San Valentín”: el sistema capitalista-neoliberal que genera y promueve el consumo y las ideas y creencias que sustentan el amor romántico.
En cuanto a mitos relacionados con el consumismo destacaríamos los siguientes: en primer lugar: a más consumo más felicidad; en segundo: el dinero trae felicidad, éxito y status y, por último; si no consumes, no compras y no posees, de algún modo, estás fuera del sistema.
Entendemos que estos mitos se dan la mano con las creencias igualmente difundidas sobre cómo debe ser el buen amor, el amor verdadero, el amor romántico.
Todos estos mitos generan un imaginario mental de lo que ‘debería ser’, unos estereotipos que introyectamos, incorporamos y que hacemos propios, de los que es complicado huir.
En el proceso de búsqueda de la identidad, en el ser mujer o ser hombre, estas ideas asociadas al consumismo y las creencias que subyacen al amor romántico tiene una gran influencia sobre las personas que como profesionales no debemos pasar por alto.
En el caso de los hombres: la presión por disponer de un mayor poder adquisitivo, la idea del príncipe azul, el que regala, el dispuesto, el que encuentra, etc. En el caso de las mujeres: la necesitada y desvalida, la princesa que es encontrada o rescatada, a la que se le regala, la que sumisamente espera, etc.
La comercialización del amor es uno de los resultados de esta mezcla entre consumismo y amor romántico. Se nos ocurren los siguientes mitos tratando de unir estos dos puntos de vista y colocando el foco de atención en el día de los enamorados:
  1. Los hombres deben regalar a las mujeres.
  2. El regalo debe tener un coste económico.
  3. Las personas que no tienen pareja son las grandes excluidas, las desafortunadas por no haber encontrado a su mitad.
San Valentín es el día en el que las ideas adscritas al amor-romántico toman fuerza y poder. Como consecuencia de éstas creencias y mitos encontramos una sintomatología relacionada con la culpabilidad en aquellos-as que no disponen de recursos económicos para diseñar su perfecto San Valentín, la tristeza de aquellos-as que desean pareja y no la han “encontrado”, el deber de los hombres de encontrar lo que a su pareja le haría feliz, la impotencia de las mujeres de no poder tener su perfecto regalo San Valentín (teniendo o no pareja) y, si la única forma de convivencia que nuestra cultura admite es la pareja y si ésta no funciona la frustración, depresión y el aislamiento.
En resumen, en un sistema de consumo en el que la salud de las personas parece algo secundario mientras se benefician los de siempre, este “feliz día de los enamorados” refleja la falta de libertad por adscribirse a roles de género que muchas veces limitan el potencial de las personas para encontrar de una forma propia su felicidad.
Posdata: Te quiero…Libre.
Comisión de Igualdad del Colegio de Psicología de Bizkaia



Referencias
Borrajo, E., Gámez-Guadix, M. y Calvete, E. (2015). Justification beliefs of violence, myths about love and cyber dating abuse. Psicothema, 27, 327-333.
Ellis, A. y Ellis, D. J. (2011). Rational Emotive Behavior Therapy. Washington: American Psychological Association.
Ferrer, V. A., Bosch, E. y Navarro, C. (2010). Los Mitos Románticos en España. Boletín de Psicología, 99, 7-31.
Graves, R. (2014) La diosa blanca. Alianza Editorial
Lazarus, A. (2002). Mitos Maritales. Editorial UFLO.
Lerner, G. (1986) http://www.antimilitaristas.org/IMG/pdf/la_creacion_del_patriarcado_-_gerda_lerner-2.pdf
Pascual, A. (2016). Sobre el mito del Amor Romántico. Revista de Educación y Humanidades, 10, 63-78.
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