29-04-20

La solidaridad intergeneracional en las residencias en tiempos de crisis

Día de la solidaridad intergeneracional
En estos tiempos convulsos en los que el aislamiento es obligatorio, y la palabra solidaridad parece devaluada por su uso excesivo, en los que la separación de generaciones se considera un mal menor, ya que los menores parecen ser diablillos dispuestos a transmitir la enfermedad a los más vulnerables, los mayores, el 29 de abril se celebra, una vez más, el día de la solidaridad intergeneracional. Día marcado en el calendario desde 2012 por la comisión europea y que pretende señalar las enormes ventajas que tiene relacionar a las diferentes generaciones
En las actualmente denostadas residencias se vienen haciendo en los últimos años encuentros y actividades intergeneracionales, normalmente con centros escolares de las cercanías, favoreciendo el conocimiento entre distintas generaciones.
Menores de 18 años y  universitarios, acuden a los centros donde mayores de todas las tipologías, algunos con deterioro cognitivo avanzado, disfrutan de las actividades que las profesionales de distintos ámbitos, especialmente psicólogas, proponen con objetivos que van más allá de la realización de un juego, una manualidad o un intercambio de opiniones.
Los beneficios de unir a ambos colectivos están reflejados en la literatura, y van desde promover valores como la solidaridad, fomentar el respeto por personas de distintas generaciones y con ideas muchas veces contrapuestas, combatir los prejuicios, abrir las residencias a la sociedad huyendo de la imagen de guetos aislados, permitir transmisión cultura, favorecer la socialización, mejorar el aprendizaje de la escucha y la empatía…y algunos que se quedan el camino ya que dan para un artículo entero.
Las personas que hemos disfrutado de estos encuentros, solo podemos recordar las emociones, las sonrisas, las risas, los llantos, las palabras de agradecimiento mutuas, o de descubrimiento ya que la historia de vida de las personas de más edad tiene el enorme atractivo de ser historias de supervivencia, de aventura, de superación, pero contadas por hombres y mujeres reales que saben y se emocionan con sus propias vivencias. Menores y adolescentes que descubren la Historia, la Guerra Civil, el bombardeo de Gernika, en primera persona, o niños y niñas que juegan a chapas, y descubren que las muñecas se pueden hacer con trapos.
Ahora no hay abrazos, ni besos, pero si sonrisas y emociones, a pesar de la lucha diaria contra la Covid-19 y de que los escolares estén en sus casas, seguimos relacionándonos, dibujos, poemas y mensajes son enviados a través de las nuevas tecnologías entre los centros escolares y las residencias de personas mayores.  Hoy no salimos y no nos conocemos físicamente, pero el alma de ambos grupos sigue presente.
Recordar en tiempos de crisis lo que nos hace felices, y tal vez, un poco más libres, permite desarrollar un afrontamiento psicológico más positivo en estos momentos. Por ello es muy importante fomentar este tipo de relaciones, a pesar de las distancias y las dificultades y felicitar a aquellos centros escolares y residenciales que siguen fomentando el intercambio intergeneracional.

Grupo de Trabajo de envejecimineto - Virgina Lizarraga Armentia (BI00868)
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