30-04-20

Final de vida digno en época de pandemia y organización de la sucesión.

Reflexiones jurídicas
El alto número de fallecimientos y las condiciones en las que se  han producido y se están produciendo,  en su mayoría de personas de edad avanzada,  nos hace reflexionar sobre aspectos legales que afectan de lleno al final de la vida. Por un lado, la consideración de la persona como protagonista, en base a su dignidad inherente, para tomar decisiones sobre su salud y vivir sus últimos días en compañía de sus seres queridos; y por otro, el acompañamiento y ayuda en la toma de decisiones para disponer sobre el futuro, en lo que se viene en llamar “últimas voluntades”, caso de ser requerido.
1.- Capacidad para la toma de decisiones: la persona es el centro.
1.1.- La capacidad de decisión de las personas sobre la propia vida es un derecho fundamental, que deberá ser respetado en la medida de lo posible.
La herramienta que nos permite dejar plasmados nuestros deseos, facilitando así la labor de las personas que nos cuiden, es el llamado “testamento vital”, también conocido como “instrucciones previas” o “voluntades anticipadas”. Es un documento legal en el que una persona mayor de edad, capaz y que actúa con libertad, manifiesta instrucciones sobre los cuidados y tratamientos médicos que quiere recibir en caso de que se encuentre en una situación en la que no pueda decidir por sí misma, o expresar libremente su voluntad.
En el ámbito estatal, la Ley 4/2002, de 14 de noviembre (BOE de 15 de noviembre), Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de los derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, regula las instrucciones previas en su artículo 11.
 En el ámbito de la CCAA Vasca, aparece regulado en la Ley 7/2002 de 12 de diciembre (BOPV de 30 diciembre), de Voluntades Anticipadas en el ámbito de la sanidad. Por otra parte, el Decreto 147/2015, de 21 de Julio (BOPV de 4 de agosto), que aprueba la declaración sobre derechos y deberes de las personas en el sistema sanitario de Euskadi, consagra el principio de la libertad de la persona, su dignidad y autonomía en las decisiones que afecten a su salud. Y finalmente, la Ley 11/2016, de 8 de julio (BOPV de 14 de julio),  regula las garantías de los derechos y de la dignidad de las personas en el proceso final de su vida.
1.2.- De no contar con la anterior herramienta, es necesaria la conformidad libre, voluntaria y consciente del paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades y después de recibir la información adecuada; es lo que llamamos “consentimiento informado”, necesario para que tenga lugar una actuación que afecta a la salud (artº 8 de la Ley 4/2002 y artº 4 de la citada Ley Vasca 11/2016).
Cuando el consentimiento no sea posible, se otorgará el consentimiento por representación cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del médico responsable de la asistencia; o su estado físico o psíquico no le permita hacerse cargo de su situación. Si el paciente carece de representante legal, o persona designada por él a tal efecto, el consentimiento lo prestarán las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho. Igualmente,  cuando el paciente tenga la capacidad modificada judicialmente y así conste en la sentencia. (artº 9 de la Ley 4/2002 y artº 10 de la Ley Vasca 11/2016, citadas anteriormente).
  
2.- Acompañamiento familiar.
 
El acompañamiento familiar se está viviendo con dificultad por las medidas de aislamiento. En este sentido, sería aconsejable facilitar, como en la mayoría de los casos se está haciendo, cuando menos, comunicación por medios telemáticos, o incluso  permitir, con las debidas medidas de seguridad, ese acompañamiento familiar, tanto en hospitales como en otros centros no hospitalarios, aplicando únicamente un criterio de humanidad.   La Orden de la Consejera de Sanidad del Gobierno Vasco de 14 de marzo de 2020 (BOPV de 14 de marzo de 2020) deja a juicio de cada centro residencial la valoración de las excepciones en caso de necesidad.
Por otra parte, la ORDEN de la Consejera de Sanidad Del Gobierno Vasco 1718/2020, de 26 de marzo (BOPV 27 de marzo de 2020) y la ORDEN del Ministerio de Sanidad SND/298/2020 de 29 marzo (BOE 30 de marzo de 2020), para evitar la propagación y el contagio,  adoptan, en esencia, medidas  extraordinarias, que prohíben:
 
- Velatorios, tanto en instalaciones públicas como privadas, así como en domicilios particulares.
- Actuaciones sobre el cadáver: tanatoestética, tanatopraxia…
- Ceremonias civiles o culto religioso, hasta la finalización del estado de alarma, si bien se permite comitiva de enterramiento  o incineración con un máximo de tres familiares o allegados, respetando distancia de uno o dos metros.
- Respecto a los servicios funerarios, establece no podrán tener un coste superior a los que tenían antes del 14 de marzo y fija las condiciones de prestación de estos servicios.

Ya se anuncian medidas de cambio para la fase de desescalamiento.


3.- Últimas voluntades.
Hay personas que nos planteen, en estas extraordinarias circunstancias, cómo ordenar su sucesión ¿qué opciones tenemos?:
- Testamento notarial. Con motivo del estado de alarma, las notarías solo pueden  despachar asuntos urgentes, por lo que dependerá del notario evaluar la situación en cada caso concreto.
Si no es posible dicha intervención notarial, existen otras opciones legales, quizá no conocidas, pero perfectamente válidas, con las que podemos ayudar a organizar las últimas voluntades de las personas que cuidamos:
- Testamento ológrafo. Significa que ha sido escrito por la propia persona interesada, y se puede realizar en cualquier momento, con independencia de la situación de estado de alarma. Está regulado en el artículo 688  del Código Civil;  sus características son:
- no es necesaria la intervención notarial.
- el testador debe ser mayor de edad.
- no son necesarios testigos.
- tiene que estar redactado por la persona interesada, de su puño y letra; debe estar también firmado y fechado, con día, mes y año; sin tachones ni enmiendas, salvo que sean salvadas por el propio testador.
- es recomendable entregarlo a una persona de confianza del testador.
- para que sea eficaz deber ser adverado y protocolizado ante notario en un plazo de  cinco años desde el fallecimiento.
 
- Testamento en peligro de muerte o “hilburuko”. La ley 5/2015, de 25 de junio, de Derecho Civil Vasco, en su artículo 23, permite a los ciudadanos vascos otorgar el testamento en peligro de  muerte o “hilburuko”, que se caracteriza por:
-          no es necesaria la intervención notarial.
-          la persona debe estar en peligro de muerte o padecer enfermedad grave.
-          deberá manifestar su voluntad verbalmente ante tres testigos mayores de edad, que no tengan relación de parentesco con ella, ni con los beneficiarios del testamento.
-          deberá ser escrito lo antes posible, incluso puede grabarse en un dispositivo móvil.
-          es ineficaz si pasasen dos meses desde que haya salido del peligro de muerte.
-          debe ser convalidado en el plazo de tres meses desde el fallecimiento.
 
 

En el mismo sentido, y para quien no sea ciudadano vasco, el Código Civil  en su artículo 700 y ss., regulan la posibilidad de otorgar testamento en peligro inminente de muerte, si bien exige que sea ante cinco testigos, y también testamento en situación de epidemia, ante tres testigos,  que en este caso  sean mayores de 16 años. Sólo será válido si fallece en los dos meses siguientes  a su otorgamiento, y deber ser adverado en el plazo de tres meses desde el fallecimiento.

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